Llevaba dos horas intentando ver una jodida serie y no era capaz porque mis dos vecinas del piso de abajo se estaban peleando por “nosequé” del perro de una que se meaba en la puerta de la otra y “nosecuanto” de un tendedero de la azotea roto.

Salí a intentar mediar un poco porque el combate estaba a punto de comenzar y cuando llegué, ya era tarde, Josefina de 85 años de edad, calzón blanco y unos 50 kilos de peso, tenía contra las cuerdas a Maruja, 72 años, calzón rojo y 68 kilos. Pensaba que estaban solas, pero había espectadores (90% tercera edad) y si me apuras, creo que andaban apostando y todo.

Esto no es normal, las personas mayores se están quedando pilladas de tanto ver la tele. Hace unos años estarían debajo del edificio sentados todos en sillas de playa tomando el fresquito, pero que va, los tiempos han cambiado y ahora hay que pelear a muerte por lo que sea.

Iba con el pensamiento de pegar un grito que sentenciase la pelea, pero viendo lo visto, me quedé allí y aposté 20 euros por la del calzón rojo.