Oh Dios!!!

Diría que sÍ, que soy de esas típicas chicas que se levantan por las mañanas despeinadas, demacradas, con humor de perros, desesperada por una jodida taza de café… toda una DIVA!

Pues lo que venia contando, que me había “enamorado” o eso creía yo. Como todas las mañanas leí mi horóscopo y decía que hoy encontraría el verdadero amor y lo primero se me vino a la cabeza es que ese día anunciarían la nueva temporada de “Juego de Tronos”.

Pues no.. mi sorpresa fue cruzarme con un chico de esos llamados “semental”, olor a «pachuli». De esos que mi abuela Ana querría para mí, de los que te encuentras en el bar de la esquina del barrio de Triana, con su gomina en el bolsillo y un clavel entre los dientes.

Pues lo sentí, sentí eso que dicen que te ocurre cuando te enamoras. Al principio pensé que era un infarto de miocardio por todos los bollos de chocolate que me había comido la noche anterior, pero no, todo hacía presagiar que era porque me crucé con dicho “semental”…  los síntomas de un flechazo recorrían mi cuerpo, sentí ese placer inmediato, algo orgásmico, cuando de repente me di cuenta que el jodido sujetador que me había comprado mi madre esa semana en el mercadillo se había roto, clavándome el aro en el pecho.

Ufff… menos mal… Seguí con la ilusión de que lo bueno que me pasara sería ver el anuncio del estreno de la nueva temporada de “Juego de Tronos”.